martes, 24 de abril de 2012
Deuda en especie
Directrices para puñetas como tú
Ya no le escarbes
que no vas a ningún lado,
no corras, no empujes,
no pienses,
deja de buscar
nadie encuentra nada.
Este camino está rasposo,
éste es el más corto.
No lo intentes, no regreses,
no seas terco,
puedes acabar mal.
Traza un plan,
concéntrate en el futuro,
cumple tus objetivos,
no seas un barco sin timón,
levanta la mirada,
ocupa tu lugar en la fila;
no sueñes,
nadie se come el mundo
en una mordida.
Agarra el camino de en medio,
el más cómodo.
No vayas por la subida,
olvídate de la bajada
que después te encarreras
y terminas en el fondo.
Ahorra, trabaja duro,
invierte,
compra un seguro.
Ya estás viejo,
ya no lo hiciste,
busca algo estable,
sigue un horario,
pon atención.
Busca alguien que te quiera,
ten hijos, mascota,
casa propia,
no pruebes eso,
haz ejercicio.
Aprende a vivir
como la gente decente.
Jaime Fraire
¿Cómo sale un poema?
Siempre hay una fisura, una arista,
un borde que resalta.
Sujétate a ese pliegue,
sujétate con las uñas de los dientes,
muérdele un tobillo,
clávale sin miedo una astilla
en forma de pregunta,
tal vez salga un aliento,
tal vez brote una sílaba,
tal vez se suelte una palabra.
Mira esa mujer,
guarda todas y cada una de sus líneas
en un bolsillo.
Estrecha su mano,
estrecha sus formas
y estrecha su fondo.
De ahí es de donde manan
las tormentas que pulsan
con más brío y significados.
Extiende tu brazo,
abre la palma de tu mano
y toma un poco de viento.
No mucho, no demasiado,
sólo una pizca, un alarde,
un preludio de brisa,
sólo del aire un boceto
que haga danzar las hojas.
Ahora bien,
sujeta fuerte, muy fuerte, esa arista,
recuerda claramente esas líneas
y utiliza de forma correcta ese viento;
porque de ahí, de tallar esa arista,
de recorrer esas líneas
y de sentir el viento,
debe salir un poema.
Un poema que brinde una respuesta.
Una respuesta que se revuelque
como un océano furioso
en tu pecho.
Una respuesta tuya y sincera.
Porque si no es tuya,
de huevos, no escribas poemas.
Mejor ponte a leer los textos de otros,
cruza con brújula el desierto,
aplaude cuando los demás aplaudan,
respeta la métrica y la rima.
Deja de estar chingando.
Miguel Cocom
lunes, 20 de febrero de 2012
Esperando la profecía

Acto de fe
Todo poema es un acto escrito de fe.
Fe en las palabras,
fe en que las sílabas
son más que el aliento
que galopa en la garganta.
Fe en que la imagen
puede anidar detrás de unos párpados
y estallar cuando haya sombra.
Fe en que la poesía
no es tan distante como creen los poetas.
Que se pueden memorizar los versos,
que se le puede decir al oído a una nalga
para que levante las defensas,
que se puede entonar a coro de entusiasmos
como una canción de moda,
que se le puede susurrar a tu hija
como un arrullo de tierna agüita
que fluye entre los kilómetros que los separan,
que se le pueden decir estrofas a tu madre
para que se dé cuenta
que si bien su hijo no es un triunfador,
al menos sabe perder con estilo
y con métrica.
Tengo fe en que la poesía
es una rima que no rima desde hace tiempo,
una metáfora ciega que va dando tumbos.
Tengo fe en ganar un Premio Nacional de Poesía,
para después poder archivar, dignamente,
mi fe en la letra f,
junto con la felicidad,
la fisura de mi fémur
y este fuego que escapa de mis manos.
Tengo fe en que la poesía no es una lengua muerta,
más bien es un dialecto lleno
de cierto colorido,
desierto colorido,
desierto color ido,
de cierto color ido…
Miguel Ángel Cocom Mayén

Puedo esperar un árbol de putazos
mientras pruebas tu falda
y mi bigote al viento se peina.
Puedo esperar haciendo un toque
a que tu pelo se seque
y lo despeines a placer.
Esperar para caminar en un sentido
siempre hacia arriba, sobre líneas blancas,
directo a tu vientre.
Esperar el cuidado del vagabundo
viviendo con su madre
sobre flores vacías.
Esperar bailando en un compás,
sin matemáticas de pies,
la música que en tu cabeza oyes.
Esperar a alguien que no recuerdo
pero él sabe de nuestras sonrisas
y las raíces que nos unen.
Esperar a que nos pase algo
que no se pueda remediar
para saber que nos necesitábamos.
Jaime Fraire Quiroz
martes, 31 de enero de 2012
Lazaro
Todos los muertos reviven.

Juguemos
Juguemos al silencio
del encerrado afuera,
del fundido en la tierra,
escondido como tu recuerdo
o la vaga idea que tengo de él.
Juguemos a que nos volvemos a encontrar
y no nos engañamos.
Es imposible, dirías.
Es sólo un juego, diría.
Juguemos a las escondidillas
como si no tuviéramos raíces,
ni miedos, ni sueños,
como si la libertad existiera.
Juguemos a que este opio no es opio,
es otra cosa más sencilla:
un matrimonio en decadencia
o la ropa interior de una niña.
Juguemos a que sabemos lo que pasa,
a que entendemos algo.
Juguemos a que todo es fácil
y la vida no tiene dientes.
JFQ

Estética morena de ella
I
Aquellos hombres que afirman que no creen en la superioridad de una raza sobre otra, es porque jamás han mordido las nalgas duras de una negra.
II
Las mujeres de color sólo tienen un color, pero muchos olores. A esa manera de referirnos a ellas le sobra una “c”. También a la palabra curva. Ésa debería empezar con “u”, porque así se entiende más que da vuelta, ¿que no?
III
La vida es un ácido, me dijo mientras se exprimía una naranja en su vientre mulato. Pensé que la anécdota daba para un poema, pero no, sólo para dos pinches renglones y cachito en tipografía Arial 12.
IV
Tengo el sabor de la noche, pero sólo abro de día, me dijo la mestiza al cerrar las rodillas.
V
Cuando una cadera se dibuja al compás de la marimba, no necesitas un cuarto con aire acondicionado. Basta cualquier superficie horizontal o vertical.
VI
Dios es negro. Sólo alguien con conocimiento de causa podía trazar esa frontera donde libran guerras la espalda y las nalgas de las mestizas.
VII
No hay hamacas de color negro. Ese color lo bordan las mulatas con el hilo de sus piernas.
VIII
Del Caribe hasta Veracruz, las morenas le quitan su sombra al mar para colorear su cuerpo. Mientras tanto, las rubias van a los centros comerciales.
IX
Busqué tu cuerpo en el diccionario de la Moliner y me refirió a uno de cubanismos.
X
Esa mujer tenía un lunar en su mejilla. ¿O era en su hombro? ¿En su cintura? ¿O en su muslo? Más bien lo tenía en su morenez. Siempre ahí lo encontraba.
XI
Su color subía y bajaba como la marea. Blancos talones, oscuros muslos, nalgas morenas, espalda de noche callada y rosa su sexo. Mejor cerré los ojos y dejé que mis manos se acostumbrarán a los matices.
XII
Guarde tus muslos en un cajón. Lo cerré con candado y tiré la llave a un rincón donde no llegara mi memoria.
XIII
Tengo una náyade morena en el bolsillo. Es oscura como traducción de Allan Poe. A veces mando por su recuerdo, a veces me manda su sombra. Entre sus hombros cabe toda mi poesía, junto a sus dos pechos pequeños, clásicos y llenos de redondo.
XIV
Las morenas no necesitan poemas. A ellas les sobra atención. Por eso, casi todas las musas famosas son blancas.
XV
Renuncio al mestizaje. Hoy amanecí con antojo de morena.
XVI
Apagaba la luz y no la veía. Ahí brotó mi sentido del tacto.
XVII
Tú, mulata; yo, detective. Novela negra en cuatro palabras. Y con acentos, puntos, comas y punto y coma. De maestro el asunto.
MACM

Juguemos
Juguemos al silencio
del encerrado afuera,
del fundido en la tierra,
escondido como tu recuerdo
o la vaga idea que tengo de él.
Juguemos a que nos volvemos a encontrar
y no nos engañamos.
Es imposible, dirías.
Es sólo un juego, diría.
Juguemos a las escondidillas
como si no tuviéramos raíces,
ni miedos, ni sueños,
como si la libertad existiera.
Juguemos a que este opio no es opio,
es otra cosa más sencilla:
un matrimonio en decadencia
o la ropa interior de una niña.
Juguemos a que sabemos lo que pasa,
a que entendemos algo.
Juguemos a que todo es fácil
y la vida no tiene dientes.
JFQ

Estética morena de ella
I
Aquellos hombres que afirman que no creen en la superioridad de una raza sobre otra, es porque jamás han mordido las nalgas duras de una negra.
II
Las mujeres de color sólo tienen un color, pero muchos olores. A esa manera de referirnos a ellas le sobra una “c”. También a la palabra curva. Ésa debería empezar con “u”, porque así se entiende más que da vuelta, ¿que no?
III
La vida es un ácido, me dijo mientras se exprimía una naranja en su vientre mulato. Pensé que la anécdota daba para un poema, pero no, sólo para dos pinches renglones y cachito en tipografía Arial 12.
IV
Tengo el sabor de la noche, pero sólo abro de día, me dijo la mestiza al cerrar las rodillas.
V
Cuando una cadera se dibuja al compás de la marimba, no necesitas un cuarto con aire acondicionado. Basta cualquier superficie horizontal o vertical.
VI
Dios es negro. Sólo alguien con conocimiento de causa podía trazar esa frontera donde libran guerras la espalda y las nalgas de las mestizas.
VII
No hay hamacas de color negro. Ese color lo bordan las mulatas con el hilo de sus piernas.
VIII
Del Caribe hasta Veracruz, las morenas le quitan su sombra al mar para colorear su cuerpo. Mientras tanto, las rubias van a los centros comerciales.
IX
Busqué tu cuerpo en el diccionario de la Moliner y me refirió a uno de cubanismos.
X
Esa mujer tenía un lunar en su mejilla. ¿O era en su hombro? ¿En su cintura? ¿O en su muslo? Más bien lo tenía en su morenez. Siempre ahí lo encontraba.
XI
Su color subía y bajaba como la marea. Blancos talones, oscuros muslos, nalgas morenas, espalda de noche callada y rosa su sexo. Mejor cerré los ojos y dejé que mis manos se acostumbrarán a los matices.
XII
Guarde tus muslos en un cajón. Lo cerré con candado y tiré la llave a un rincón donde no llegara mi memoria.
XIII
Tengo una náyade morena en el bolsillo. Es oscura como traducción de Allan Poe. A veces mando por su recuerdo, a veces me manda su sombra. Entre sus hombros cabe toda mi poesía, junto a sus dos pechos pequeños, clásicos y llenos de redondo.
XIV
Las morenas no necesitan poemas. A ellas les sobra atención. Por eso, casi todas las musas famosas son blancas.
XV
Renuncio al mestizaje. Hoy amanecí con antojo de morena.
XVI
Apagaba la luz y no la veía. Ahí brotó mi sentido del tacto.
XVII
Tú, mulata; yo, detective. Novela negra en cuatro palabras. Y con acentos, puntos, comas y punto y coma. De maestro el asunto.
MACM
lunes, 11 de julio de 2011
post mortem
con cada escrito se vuelve a nacer
y a morir

Cy Twombly
The rose
Héroes viejos
¿Qué haces cuando tus héroes ya no protestan,
cuando se guardan sus canciones para el siguiente concierto
porque el gobierno no los deja cantar?
¿Qué haces cuando tus héroes se vuelven viejos
y piensan en sus hijos y en la poca vida que les queda por delante?
¿Cuando te dicen que escribas novela o que hagas canciones que peguen,
porque es lo único que deja dinero?
Pasan dos cosas:
1. Te quedas con un vacío profundo,
un hueco, como si tu primer amor se fuera otra vez,
aunque en verdad era una puta y no te habías dado cuenta
y piensas que tienes la culpa por ser tan pendejo
y por haber amado.
Pero el problema no es amar,
el problema es la puta.
2. La siguiente cosa que pasa
es que ese hueco se va llenando de mierda,
de semen y sangre,
de un coraje encabronado contra esos héroes viejos
que se están muriendo y piensan más en la vida que en la muerte.
Y parece que lo hicieron mal,
porque no ganaron dinero
o porque no gustaron al gobierno
o porque no les sonrieron tanto como ellos hubieran querido
y ahora quieren que tú te ganes esas sonrisas que ellos no tuvieron.
Pinches héroes viejos, cómo me hacen encabronar.
JFQ

Cy Twombly
About Stacks
Uno de ésos
Hay escritores que sólo
quieren mujeres con filtro,
de ésas que no lastiman el pecho.
Hay poetas bien machos
a la hora de escribirle a las putas,
pero que se les hace chiquito
para escribirle a su náyade.
Hay poetas que hacen malabares
y acrobacias altivas
con las ideas de otro.
Y que cuando se quitan el sombrero
están calvos como la rodilla de Vallejo.
Hay algunos que escriben mucho del clítoris,
mientras la mulata,
o el mulato,
en su cama
se muerde el labio insatisfecho.
Hay un subgrupo de poetas que,
bajo esa misma lógica,
concibe el poema
como el manifiesto ideológico del espíritu,
hasta lo abrevian: MIE.
Hay otros que se lavan las manos
antes de escribir.
Por eso sus versos confunden
limpieza con ignorancia.
Los más acuden a encuentros,
a congresos, a reuniones,
a convenciones, a ferias,
mientras su poesía
se queda en casa
tristita, cerrando por dentro
la jaula de la vanidad.
Yo no soy de ésos.
Yo sólo quiero no ser de ésos.
Y si alguna vez soy de ésos
que alguien me señale
y me grite:
“Hey Cocom, eres uno de ésos.”
Ahí yo diré:
“Sí, a la mierda,
siempre fui uno de ésos.
Excepto cuando escribía que
no era de ésos.”
MACM
y a morir

Cy Twombly
The rose
Héroes viejos
¿Qué haces cuando tus héroes ya no protestan,
cuando se guardan sus canciones para el siguiente concierto
porque el gobierno no los deja cantar?
¿Qué haces cuando tus héroes se vuelven viejos
y piensan en sus hijos y en la poca vida que les queda por delante?
¿Cuando te dicen que escribas novela o que hagas canciones que peguen,
porque es lo único que deja dinero?
Pasan dos cosas:
1. Te quedas con un vacío profundo,
un hueco, como si tu primer amor se fuera otra vez,
aunque en verdad era una puta y no te habías dado cuenta
y piensas que tienes la culpa por ser tan pendejo
y por haber amado.
Pero el problema no es amar,
el problema es la puta.
2. La siguiente cosa que pasa
es que ese hueco se va llenando de mierda,
de semen y sangre,
de un coraje encabronado contra esos héroes viejos
que se están muriendo y piensan más en la vida que en la muerte.
Y parece que lo hicieron mal,
porque no ganaron dinero
o porque no gustaron al gobierno
o porque no les sonrieron tanto como ellos hubieran querido
y ahora quieren que tú te ganes esas sonrisas que ellos no tuvieron.
Pinches héroes viejos, cómo me hacen encabronar.
JFQ

Cy Twombly
About Stacks
Uno de ésos
Hay escritores que sólo
quieren mujeres con filtro,
de ésas que no lastiman el pecho.
Hay poetas bien machos
a la hora de escribirle a las putas,
pero que se les hace chiquito
para escribirle a su náyade.
Hay poetas que hacen malabares
y acrobacias altivas
con las ideas de otro.
Y que cuando se quitan el sombrero
están calvos como la rodilla de Vallejo.
Hay algunos que escriben mucho del clítoris,
mientras la mulata,
o el mulato,
en su cama
se muerde el labio insatisfecho.
Hay un subgrupo de poetas que,
bajo esa misma lógica,
concibe el poema
como el manifiesto ideológico del espíritu,
hasta lo abrevian: MIE.
Hay otros que se lavan las manos
antes de escribir.
Por eso sus versos confunden
limpieza con ignorancia.
Los más acuden a encuentros,
a congresos, a reuniones,
a convenciones, a ferias,
mientras su poesía
se queda en casa
tristita, cerrando por dentro
la jaula de la vanidad.
Yo no soy de ésos.
Yo sólo quiero no ser de ésos.
Y si alguna vez soy de ésos
que alguien me señale
y me grite:
“Hey Cocom, eres uno de ésos.”
Ahí yo diré:
“Sí, a la mierda,
siempre fui uno de ésos.
Excepto cuando escribía que
no era de ésos.”
MACM
martes, 12 de abril de 2011
Javier Sicilia
por tu silencio que es nuestro grito "estamos hasta la madre"

Puentes de silencio
A todos no lleva la chingada porque te guardas tus lágrimas
y tus risas y tus sueños.
Y el mundo se priva de esas cosas hermosas que tenías.
¿Qué vamos a hacer con el nudo en los huevos
y todos estos pucheros que se avientan como animales hambrientos
sobre la razón y las manos?
Ésas manos que serán de piedra y viento,
que serán un barco por el resto de la vida en alta mar,
el único puerto que puede recibirlo
se encuentra en el cielo.
Y como todos lo sabemos
al cielo no llegan los barcos
y las manos no llegan al cielo,
se quedan aquí en la tierra
tratando de deshacer los nudos en los huevos.
Otro pinche ataud lleno de niños y viejos,
otro ataud donde todos entramos,
sea por el momento
o por el dolor que no sabemos de dónde viene.
Y quién lo va a cerrar,
quién nos va a echar tierra o dulces,
quién va a tocar una balada triste de trompeta,
quién te puede ver a los ojos y decirte que no lo hagas,
que no te encierres.
Un poco más calmado, sigo pensando
que a todos nos lleva la chingada,
porque uno prefiere morir frente a nosotros
y nadie puede hacer nada.
Vamos a llenarnos de lodo, sangre y espermas.
Vamos así corriendo por la calle
y abracemos a los políticos,
porque matarlos sería demasiado fácil.
Espero que tu silencio
construya puentes.
JFQ

No somos sordos de tu silencio
Para tu Juan Francisco y mi Natalia
Javier,
te escribo poquito
para no lastimar tu silencio.
Un silencio tuyo
que es un silencio muy cabrón.
¡Míralo cómo muerde!
Y apenas le están saliendo los dientitos.
Un silencio
al que le pusiste métrica,
rima y acento
como a todo en tu vida.
Un silencio al que me sumo
porque mudo
va callado el grito
de que yo también
estoy hasta la madre.
En el Mayab,
Natalia, Pilar y yo
no somos sordos de tu silencio.
MACM

Tu silencio nos duele
El silencio es la muerte
y tu dolor me duele.
Me duele por ti, por mí
y por todos.
El silencio, tu silencio, nos duele
y cuánto duele este país.
RRV

Puentes de silencio
A todos no lleva la chingada porque te guardas tus lágrimas
y tus risas y tus sueños.
Y el mundo se priva de esas cosas hermosas que tenías.
¿Qué vamos a hacer con el nudo en los huevos
y todos estos pucheros que se avientan como animales hambrientos
sobre la razón y las manos?
Ésas manos que serán de piedra y viento,
que serán un barco por el resto de la vida en alta mar,
el único puerto que puede recibirlo
se encuentra en el cielo.
Y como todos lo sabemos
al cielo no llegan los barcos
y las manos no llegan al cielo,
se quedan aquí en la tierra
tratando de deshacer los nudos en los huevos.
Otro pinche ataud lleno de niños y viejos,
otro ataud donde todos entramos,
sea por el momento
o por el dolor que no sabemos de dónde viene.
Y quién lo va a cerrar,
quién nos va a echar tierra o dulces,
quién va a tocar una balada triste de trompeta,
quién te puede ver a los ojos y decirte que no lo hagas,
que no te encierres.
Un poco más calmado, sigo pensando
que a todos nos lleva la chingada,
porque uno prefiere morir frente a nosotros
y nadie puede hacer nada.
Vamos a llenarnos de lodo, sangre y espermas.
Vamos así corriendo por la calle
y abracemos a los políticos,
porque matarlos sería demasiado fácil.
Espero que tu silencio
construya puentes.
JFQ

No somos sordos de tu silencio
Para tu Juan Francisco y mi Natalia
Javier,
te escribo poquito
para no lastimar tu silencio.
Un silencio tuyo
que es un silencio muy cabrón.
¡Míralo cómo muerde!
Y apenas le están saliendo los dientitos.
Un silencio
al que le pusiste métrica,
rima y acento
como a todo en tu vida.
Un silencio al que me sumo
porque mudo
va callado el grito
de que yo también
estoy hasta la madre.
En el Mayab,
Natalia, Pilar y yo
no somos sordos de tu silencio.
MACM

Tu silencio nos duele
El silencio es la muerte
y tu dolor me duele.
Me duele por ti, por mí
y por todos.
El silencio, tu silencio, nos duele
y cuánto duele este país.
RRV
lunes, 28 de marzo de 2011
Nadie se cansa
de buscar lo mismo

Ian Cox
Alexandre Farto aka Vhils
A mi lado descansa un poema
algunas noches tiembla,
envuelto en sangre y sudor,
se queja
de la gente que no busca nada
y de los que buscan todo,
como si supiera lo que es vivir.
Piensa que haciendo ejercicio
será el mejor poema
pero no lo hace
sólo fuma y toma
y nunca duerme
para que la inspiración
lo agarre despierto.
Quiere sonreír
pero no puede
es demasiado caliente
le gusta coger y romper todo,
hace ruido y molesta a la gente,
a veces se siente mal por eso
y busca cambiar
respirar
bailar
y la historia se repite,
termina crudo en alguna cárcel
donde lo dejan salir
porque nadie lo reclama
nadie lo busca
y solo en el rincón
provoca lástima.
Siempre empeora en los días con sol
porque se calienta más
más grita
más violenta
se abre como flor
a sus demonios internos
provoca lodo
donde se revuelca y empuja a todos
le gusta el dolor
y por eso
vive enamorado.
JFQ

A
Alexandre Farto aka Vhils
Punto y coma
Tu cuerpo es irrepetible como este verso.
Tu cuerpo es irrepetible como este verso.
Tu cuerpo es infínito, cómo que ya se acabó.
Tu cuerpo es breve como metáfora que camina y sigue y trota y no descansa y jadea y camina y sigue y sigue y continúa y se da cuenta que no es breve.
Tu cuerpo va sobremis hombros.
Tu cuerpo lo llevo enmis pies.
Tu cuello va para a
r o
r j
i a
b b
En medio, sereno, tu ombligo.
Tus piernas van para a
Y tu pezón es un sólido .
Que incita que me detenga y ,
MACM

Ian Cox
Alexandre Farto aka Vhils
A mi lado descansa un poema
algunas noches tiembla,
envuelto en sangre y sudor,
se queja
de la gente que no busca nada
y de los que buscan todo,
como si supiera lo que es vivir.
Piensa que haciendo ejercicio
será el mejor poema
pero no lo hace
sólo fuma y toma
y nunca duerme
para que la inspiración
lo agarre despierto.
Quiere sonreír
pero no puede
es demasiado caliente
le gusta coger y romper todo,
hace ruido y molesta a la gente,
a veces se siente mal por eso
y busca cambiar
respirar
bailar
y la historia se repite,
termina crudo en alguna cárcel
donde lo dejan salir
porque nadie lo reclama
nadie lo busca
y solo en el rincón
provoca lástima.
Siempre empeora en los días con sol
porque se calienta más
más grita
más violenta
se abre como flor
a sus demonios internos
provoca lodo
donde se revuelca y empuja a todos
le gusta el dolor
y por eso
vive enamorado.
JFQ

A
Alexandre Farto aka Vhils
Punto y coma
Tu cuerpo es irrepetible como este verso.
Tu cuerpo es irrepetible como este verso.
Tu cuerpo es infínito, cómo que ya se acabó.
Tu cuerpo es breve como metáfora que camina y sigue y trota y no descansa y jadea y camina y sigue y sigue y continúa y se da cuenta que no es breve.
Tu cuerpo va sobremis hombros.
Tu cuerpo lo llevo enmis pies.
Tu cuello va para a
r o
r j
i a
b b
En medio, sereno, tu ombligo.
Tus piernas van para a
Y tu pezón es un sólido .
Que incita que me detenga y ,
MACM
sábado, 19 de febrero de 2011
El día de la ciudad
porque no sabe juzgar

Ross Racine
White Eagle Park
Escritura Creativa
Oye Mérida, ven, acércate, préstame una de tus iglesias para contarte unos secretos. Anda, déjame secretearte.
Tal vez no me des tanta importancia. Soy aguda, soy delgada y, para algunos, también insignificante.
Pero desde donde estoy, tengo tu vista panorámica.
Te veo desde el principio hasta el final, de Norte a Sur y de Este a Oeste.
Miro hacia abajo y se me llenan los ojos de tus puntos cardinales.
¿Quieres pistas de quién soy? Estoy en el segundo elemento de los seis que te componen.
Soy el aliento que recorre tus calles rectas y de banquetas breves como fábulas de Monterroso.
Déjame felicitarte, una ciudad donde muchas palabras terminan con la letra “M”, bien hace en escoger dicho carácter como la letra inicial de su nombre.
Te digo algo ya en plan confidente, no eres tan blanca como te lo han hecho creer. Fuiste azul mucho tiempo, ahora roja, amarilla no creo. Casi no pinta el amarillo en la península.
¿Todavía no sabes quién soy? ¿Quieres más pistas? Existo en castellano, pero no en inglés.
También, y debido al avance tecnológico, siento que estoy pasando de moda. Ya casi no se me utiliza.
Sin embargo, acá sigo, firme, desde que se te bautizó con tu nombre. Porque si me fuera, serías más grave y menos musical.
¿Ya sabes quién soy?
No te lo quería decir, pero la cuartilla se está acabando.
Así que te digo: soy el acento que tienes en tu segunda letra.
Soy la tilde que te esdrujulea.
El más yucateco

Ross Racine
Hickorgyglen Estates
Los edificios tiene vida
y nosotros habitamos sus entrañas.
Los he visto pestañear
y buscar su reflejo en mis ojos.
Mueren de tristeza cuando nadie los visita,
tienen nacionalidad y vecindarios,
según su ubicación es su estilo,
su fachada y lo que comen,
-¿somos su comida o sus desechos?-
pueden ser altos o chaparros,
amenos o aburridos,
fieles o promiscuos.
El olvido mueve edificios
como la fe montañas.
Has visto sus lágrimas
correr sobre la fachada
y en las noches calladas
confundimos al viento
con su canto.
El de otros lados.

Ross Racine
White Eagle Park
Escritura Creativa
Oye Mérida, ven, acércate, préstame una de tus iglesias para contarte unos secretos. Anda, déjame secretearte.
Tal vez no me des tanta importancia. Soy aguda, soy delgada y, para algunos, también insignificante.
Pero desde donde estoy, tengo tu vista panorámica.
Te veo desde el principio hasta el final, de Norte a Sur y de Este a Oeste.
Miro hacia abajo y se me llenan los ojos de tus puntos cardinales.
¿Quieres pistas de quién soy? Estoy en el segundo elemento de los seis que te componen.
Soy el aliento que recorre tus calles rectas y de banquetas breves como fábulas de Monterroso.
Déjame felicitarte, una ciudad donde muchas palabras terminan con la letra “M”, bien hace en escoger dicho carácter como la letra inicial de su nombre.
Te digo algo ya en plan confidente, no eres tan blanca como te lo han hecho creer. Fuiste azul mucho tiempo, ahora roja, amarilla no creo. Casi no pinta el amarillo en la península.
¿Todavía no sabes quién soy? ¿Quieres más pistas? Existo en castellano, pero no en inglés.
También, y debido al avance tecnológico, siento que estoy pasando de moda. Ya casi no se me utiliza.
Sin embargo, acá sigo, firme, desde que se te bautizó con tu nombre. Porque si me fuera, serías más grave y menos musical.
¿Ya sabes quién soy?
No te lo quería decir, pero la cuartilla se está acabando.
Así que te digo: soy el acento que tienes en tu segunda letra.
Soy la tilde que te esdrujulea.
El más yucateco

Ross Racine
Hickorgyglen Estates
Los edificios tiene vida
y nosotros habitamos sus entrañas.
Los he visto pestañear
y buscar su reflejo en mis ojos.
Mueren de tristeza cuando nadie los visita,
tienen nacionalidad y vecindarios,
según su ubicación es su estilo,
su fachada y lo que comen,
-¿somos su comida o sus desechos?-
pueden ser altos o chaparros,
amenos o aburridos,
fieles o promiscuos.
El olvido mueve edificios
como la fe montañas.
Has visto sus lágrimas
correr sobre la fachada
y en las noches calladas
confundimos al viento
con su canto.
El de otros lados.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

